lunes, 20 de noviembre de 2017

Casi como yo

Atravieso. Avieso y móvil. Suculento. Súlfuro y éforo en un blanco y negro que va hacia delante. Solamente. Las paredes me invitan porque se ciernen y el camino estrecho es un pasaje de amapolas tristes, como a veces vos y yo. Presiento un final acelerado pero hace falta. Y busco la luna como guía de un norte que es falso y enredaderas de cal vieja y vencida. Mis pasos se ven firmes, como que voy a donde sé pero un algo que es mejor no saber me viene siguiendo y claro yo me apresuro y busco en las paredes un signo que no existe, ásperas las paredes y un piso de fantasmas irregulares como un ir hacia la muerte y yo que tanto miedo. Porque antes era una cosa pero hoy día, habrás visto, se dejan muchas cosas y se sabe que no han de volver a verse los rostros de los rostros que me gusta andar mirando, los ojos de los ojos que me gustan porque me ven desnudo, casi estoico, la boca de una boca que siempre enciende y es un fuego que acaso todos los fuegos y yo no más que un solitario que avanza y el pasaje que me llevará hacia otro que es casi como yo pero sin la añoranza de los rostros, de los ojos, de la boca que enciende, pasaje que busca un salto hacia un destiempo en un improbable sitio en el que ya me lamento no habrá de llover y yo que con la lluvia tan bien y avanzo y el pasaje estrecho y una voz que es Roxana Amed anda cantándome al oído Lonely people crying in their sleep, stars are raining tears pero yo sin lágrimas, sin lluvia y sin sonetos memorizados me dejo llevar y una sombra que me persigue, la sensación continua, para que no me desvíe, como si se pudiera, si este pasaje sólo para delante y los cordones de un zapato pero no me detengo y siento que me apuro porque del otro lado otro que es casi como yo, que anda pitando, me espera.

Texto de Leonardo Nieto

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